Archivo de la categoría: Motivos

Flechada

Te espero,
con mi arco
en la ventana.

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Extráñame

No te resistas…
Apriétame en tu puño.
Extráñame, aunque te duela.
Sobrevive, pero te extráñame.
Te faltarán mis besos…
Yo me llevo los tuyos que saben- como tú dices- a cielo tormentoso, cuando llueve y se moja la tierra.


No mercy

ella de espalda

Si la libertad y las ansias de besar tuvieran nombre,
quedarían huérfanas durante todo ese tiempo en que no estás a mi lado, en que no estoy cerca de ti.

Si la naturaleza acaso se atreviera a cambiar la lluvia por algún otro ingenioso invento,
yo solo aceptaría la humedad de tus manos, temblando alrededor de las mías,
dibujando un arcoiris de deseo en la curva de mi espalda devorada por tus ojos, mientras mis caderas se deshacen contigo dentro.

Ya no hay días, la semana solo comienza cuando tú amaneces, y el calendario se vuelve torturante cuando camino por las calles del Vedado que no se sienten igual sin tus pasos, juntos  a los míos.

¡Ladrón! Pienso en cómo llamarte y salta esa voz desde el infinito; porque te has apropiado de mis luces, mis fuegos,
mi correr por aprisionar tu cuello entre mis labios (estos) y tu lengua entre mis labios (aquellos).

Y aún te atreves a decirme que estás desesperado, por romperme el alma… ¿más romper?… !más?…


Si tan solo…

waiting

Si la luz dependiese de tus ojos inquietos
seguramente jamás anochecería entre mis pechos.

Increíblemente cierto e inusitado este deseo de que mis manos no tengan más mordaza que tus besos.
Ando vagando, febrilmente encendida por tus labios, que ahora extraño todas la mañanas,
¡Y te atreves a confesar que tienes ganas!

Si tan solo….
hoy fuese Septiembre.


Debajo del cielo, encima del mundo

sensualidad_thumb[3]

Ellos saben que no hay distancia posible entre una mariposa y el jardín de sus labios,
que los latidos están vivos en cada latitud donde comparten sueños y nostalgias.

Que en cualquier esquina del tiempo y de la geografía donde existen
están pensándose, acariciando sus mejillas,
saboreando la dulce panacea de sus dedos mojados dibujando el deseo,
deshaciéndose en cada abrazo compartido.

Ellos saben,
se escuchan, se sienten…
¡lo suficiente para seguir soñando con inundarle a la vida cada segundo!

 


Tomar (te)

Que no,
que no puedes marcharte a las 3 de la tarde,
porque es la hora
del té.


Cuestión de fe

Pero de eso se trata:
del delicioso egoísmo
de verte danzar
en la cuerda floja
de un primerísimo “primer plano”


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