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Malas Intenciones

quiero

Quiero gritarte que te pierdas de mi esencia, de mis mañanas, de mis madrugadas
que me olvides, que te olvides
que esas calles no tendrán más tu color
ni mi aire tu olor.

Quiero gritarte que respires a kilómetros de mí,
que mi nostalgia no te pertenece
que me iré a otro camino donde otra mano, más fuerte que la tuya, sostenga mi futuro.
Quiero gritarte que mi arcoiris no necesita de tu sol
que mi lluvia es inconforme y tú eres muy poco para ella.

Quiero gritarte que mi espalda ya no te pertenece
que he olvidado los retos, los orgasmos, las fotos (aquellas atrevidas que tomaste por primera vez en tu desordenada vida)
que las 6:40 am es una hora común, sin más significado que el amanecer;
que el jazz solo me gusta porque es una excelente música
y que esa aula abandonada, al final del pasillo, es solo un recuerdo más.

Quiero gritarte que subí los tres pisos- por la escalera-
y los bajé- en el elevador-
y estuve allí, junto a la ventana
pero el paisaje fue mudo.
Que me senté en nuestra mesa- la de la esquina-
y las piñas coladas sabían incluso mejor sin ti
y de regreso, me detuve en nuestra esquina
me senté en aquel muro donde tantas veces me desarmaste
y solo sentí el vacío.

Quiero gritarte que ni una sola de mis palabras te pertenece ya
que escribo y no es para ti

Quiero gritarte…
pero sigo escribiendo.


Señales

dos-manos-blanco-y-negro

Apaga la luz, cierra los ojos
se sienta en la cama con las piernas cruzadas, desnuda y palpitante,
esperando a que él llegue, con esa paz oceánica,
a aplacar ese calor que casi duele.

Pone el dorso de la mano sobre su frente
y puede predecir su sonrisa junto a la frase que se ha convertido en una realidad juguetona: “siempre estás hirviendo”

Mira ese dichoso fragmento de sábana que quedó impregnado de sus olores y sudores compartidos,
tensa los brazos, se agarra del hierro,
busca entre sus recuerdos su mirada desafiante y su actitud mandona,
la dulce agonía de sus labios le avisa de la imperante necesidad de que llegue
y le aciclone lo segundos de éxtasis.

Abre los ojos,
todo allí son señales suyas,
así que, decidida, envía las de ella.


Debajo del cielo, encima del mundo

sensualidad_thumb[3]

Ellos saben que no hay distancia posible entre una mariposa y el jardín de sus labios,
que los latidos están vivos en cada latitud donde comparten sueños y nostalgias.

Que en cualquier esquina del tiempo y de la geografía donde existen
están pensándose, acariciando sus mejillas,
saboreando la dulce panacea de sus dedos mojados dibujando el deseo,
deshaciéndose en cada abrazo compartido.

Ellos saben,
se escuchan, se sienten…
!lo suficiente para seguir soñando con inundarle a la vida cada segundo!

 


Náufrago

mujer-compuesta-de-rosas

Como el polen, su olor se esparce por el aire caliente de la tarde
y no puede evitar respirar.
Ella sabe que la ha mirado a los ojos y ha visto el futuro,
pero se mantiene distante, capaz de magnetizar cada movimiento.
Él, expectante… buscando como náufrago la tierra de su torso a la vista.

Su torso (el de ella) es un destino incalculado, insospechado.
No hay brújula posible para encontrarlo,
no hay mapa, ni sexantes,
no hay barcos para llegar hasta esa isla-por ahora-

Sólo la lucidez…la ingravidez de las palabras,
desnudas,
sin lencería,
servirán para que él- a riesgo incluso de naufragar-
se atreva a navegar camino a ese torso (el de ella)
desde sus manos (las de él)
convertidas en mástiles
para las velas inmensas de sus labios.


Entender a Eva…

tentación
Y saber que solo tú puedes controlar
esta crisis hormonal,
aunque sea desde la irremediable distancia.


Réquiem para un boceto

boceto

Porque las alas crecen con la distancia
y es tu voz la que me hace saltar del papel.


Promesas…

promesas

Flotando, a la deriva, quedaron las promesas que le hiciste a mi cuerpo
Y esta vez, ni la canción de la gaviota podrá salvarte
porque no se pueden hacer promesas
sin voz
sin agua
sin certezas.


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