Archivo de la etiqueta: beso

Frutas… en el café

A ella no le gustaba hacer café
y aquella tarde hacía un calor épico,
de esos que sugieren más una limonada que la arómatica infusión.
Pero ella tenía sed…
una sed inmensa de momentos de besarle;
y encontró la forma de compartir con él
la frescura de las frutas
atrapadas allí
en la sugerente taza.

 


Música de 2

“…qué poco es todo”

Esa que emerge
aleatoriamente
en mi playlist,
controlado
por ti.


Tomar (te)

Que no,
que no puedes marcharte a las 3 de la tarde,
porque es la hora
del té.


Moraleja

los-masajes-eroticos-no-solo-son-cosa-de-hombres-shiva-masajes

Yo le dije que había mucho frío en aquel lugar
a donde las horas nos condujeron….irremediablemente.
“Tú cabes en mis manos”- fueron sus únicas palabras…
cinco minutos después comprendí que hay ciertos abrazos que resisten cualquier temperatura.


Lascivia

entre las piernas
Quéjate del bloqueo
del hambre
de la falta de besos,
del silencio
de los sábados y los domingos.
Quéjate de la lluvia,
las escaleras
la gente en la oficina
y la ropa- que sobra.
Pero ni se te ocurra quejarte
de mi deseo…
de mis ansias de una poesía en tu vientre
y un secreto confesado entre tus piernas.

Strip chess

chess

De nada sirvió mi defensa siciliana:
su caballo fue intrépido,
su alfil penetró a mi dama,
y su rey devoró mis peones,
mientras él, con concentración ajedrecística y en silencio,
saboreaba mis pezones.

 


Semántica de los besos

Beso_en_la_noche

“De los medios de comunicación
en este mundo tan codificado
con internet y otras navegaciones
yo sigo prefiriendo
el viejo beso artesanal
que desde siempre comunica tanto” (MB)

Un beso ávido, otro sutil, uno voraz y otro apasionado.
Un beso desgarrador, uno rendido, otro mezclado con el olor de los antojos.
Un beso felino,  que suena a jazz sumergido en mi espalda.
Un beso que trae en tu boca el sabor de toda mi humedad.
Un beso, acurrucado.
Un beso, mojado, mediante riego por aspersión, ofrecido, con picardía, mientras mi cuerpo se inclina suavemente a recoger ese jabón en el piso del baño.
Se los he ofrecido todos, pero él prefiere ese: el simple beso en blanco y negro, que le quema la lengua, sin tocarla, al amanecer.

 


A %d blogueros les gusta esto: