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Debajo del cielo, encima del mundo

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Ellos saben que no hay distancia posible entre una mariposa y el jardín de sus labios,
que los latidos están vivos en cada latitud donde comparten sueños y nostalgias.

Que en cualquier esquina del tiempo y de la geografía donde existen
están pensándose, acariciando sus mejillas,
saboreando la dulce panacea de sus dedos mojados dibujando el deseo,
deshaciéndose en cada abrazo compartido.

Ellos saben,
se escuchan, se sienten…
¡lo suficiente para seguir soñando con inundarle a la vida cada segundo!

 

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Paris vaut bien une messe

Esa imagen tuya bien vale un poema
-me dijo-
segundos antes de irme a la ducha.


Las mieles

Hay ciertas libertades
que precisan de total desnudez.

Solo entonces puedes
ver
tocar
sentir
besar
lo que otros
no besan
no sienten
no tocan
no ven.


Con-texto

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Él necesitaba definiciones
así que lo invité a leer
juntos
el diccionario.


Tatuaje

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Él tenía la imagen en la cabeza.
Había soñado con ella por siglos
sin encontrar una espalda con la sensualidad anhelada para ilustrarla.
Ella le ofreció la suya,
un día quince.
Pero él nunca encontró los pinceles y las acuarelas precisos
para tatuar aquella espalda rebelde.


Amor incivilizado

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Cuando se nos acaben
las canciones
de Sabina,
Cabrel
y  Silvio
nos quedará
TOCARNOS
nuestras propias canciones.


Malas Intenciones

quiero

Quiero gritarte que te pierdas de mi esencia, de mis mañanas, de mis madrugadas
que me olvides, que te olvides
que esas calles no tendrán más tu color
ni mi aire tu olor.

Quiero gritarte que respires a kilómetros de mí,
que mi nostalgia no te pertenece
que me iré a otro camino donde otra mano, más fuerte que la tuya, sostenga mi futuro.
Quiero gritarte que mi arcoiris no necesita de tu sol
que mi lluvia es inconforme y tú eres muy poco para ella.

Quiero gritarte que mi espalda ya no te pertenece
que he olvidado los retos, los orgasmos, las fotos (aquellas atrevidas que tomaste por primera vez en tu desordenada vida)
que las 6:40 am es una hora común, sin más significado que el amanecer;
que el jazz solo me gusta porque es una excelente música
y que esa aula abandonada, al final del pasillo, es solo un recuerdo más.

Quiero gritarte que subí los tres pisos- por la escalera-
y los bajé- en el elevador-
y estuve allí, junto a la ventana
pero el paisaje fue mudo.
Que me senté en nuestra mesa- la de la esquina-
y las piñas coladas sabían incluso mejor sin ti
y de regreso, me detuve en nuestra esquina
me senté en aquel muro donde tantas veces me desarmaste
y solo sentí el vacío.

Quiero gritarte que ni una sola de mis palabras te pertenece ya
que escribo y no es para ti

Quiero gritarte…
pero sigo escribiendo.


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