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¿Cuentas…

junto conmigo?


Un trío

cortinas

Ella sabía que beberse sus textos sería el clímax del clímax,
pero no tembló.

Al final, le propuso hacer un trío: él, ella, la coma.
(de fondo, las cortinas)


Ella no sabe

ciudad 1

“Tú me recuerdas las calles de la Habana Vieja” (SR)

Ella no sabe…
que mientras duerme
tú y yo nos rompemos en historias
desafiando cualquier límite
real, geográfico, espiritual, imaginario.

Ella no sabe, (¿o sí?)
pero mientras añora tus pies desandando su piel
tú lames mis aceras
cubriéndolas de lascivia.

Ella no sabe (¿o sí?)
pero mientras te busca, sueña, reclama
tú te pierdes por todas mis esquinas
náufrago de caricias
y me conquistas.

Ella-la ciudad-no sabe
de este romance tibio entre tú, yo y el tiempo nuevo.


¡Wow!

línea erótica

Si te dejo acceder a mi línea erótica
¿me aseguras que te saldrás de la raya?


De pronto…

rosa

Quisiera contarlas, besarlas, lamerlas
dice mientras cumple con su promesa de traspasar la foto, y descubre las huellas del sol en mi cara.
De pronto, como si no importase nada más en el mundo,
ellas se han convertido en el mejor reflejo de esa luz que viene de sus ojos,
de su mirada que arranca secretos
y que me hace sentir su latido dentro de mi pecho.
De pronto, estoy respirando, de nuevo.


Botar el sofá

sofá

¿Estás loco?- contesté mientras miraba de reojo ese espacio vital de la sala,
ocupado por el mueble viejo, usado, tantas veces utilizado, testigo de los primeros orgasmos con ropa.

¿Botar el sofá? Ni muerta!!! ¿Y cómo entonces desarrollamos el arte de las manualidades?


No mercy

ella de espalda

Si la libertad y las ansias de besar tuvieran nombre,
quedarían huérfanas durante todo ese tiempo en que no estás a mi lado, en que no estoy cerca de ti.
Si la naturaleza acaso se atreviera a cambiar la lluvia por algún otro ingenioso invento,
yo solo aceptaría la humedad de tus manos, temblando alrededor de las mías,
dibujando un arcoiris de deseo en la curva de mi espalda devorada por tus ojos, mientras mis caderas se deshacen contigo dentro.
Ya no hay días, la semana solo comienza cuando tú amaneces, y el calendario se vuelve torturante cuando veo el café, de lejos, tentador; y decido pasarle por al lado porque “no way”…ni siquiera sabe dulce lejos de tus labios.

!Ladrón! Pienso en cómo llamarte y salta esa voz desde el infinito; porque te has apropiado de mis luces, mis fuegos,
mi correr por aprisionar tu cuello entre mis labios (estos) y tu lengua entre mis labios (aquellos).

Y aún te atreves a decirme que estás desesperado, por romperme el alma….con música! ¿más música?… ¿más romper?… !más?…


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