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Si tan solo…

waiting

Si la luz dependiese de tus ojos inquietos
seguramente jamás anochecería entre mis pechos.

Increíblemente cierto e inusitado este deseo de que mis manos no tengan más mordaza que tus besos.
Ando vagando, febrilmente encendida por tus labios, que ahora extraño todas la mañanas,
¡Y te atreves a confesar que tienes ganas!

Si tan solo….
hoy fuese Septiembre.

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Tocar (me)

guitarra

Si vas a tocar, toca!
Pero procura que sea en clave de sol;
porque hay ciertas melodías que, sencillamente,
no están hechas para la oscuridad.


Defying gravity

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“It’s time to try,
Defying gravity”

Cinco (meses, años, siglos) después
y amanece de nuevo.
Y estamos allí, dondequiera que sea, juntos.
Allí, aquí, en ese pedacito de eternidad que ya es nuestro.
Saciando la eterna necesidad de acariciarnos,
chuparnos, abrazarnos, libarnos, besarnos lamernos, amarnos.
Yo, con el pelo arremolinado,
tú, intentando averiguar-aún- el origen del calor constante de mi piel.
Yo, con los ojos llenos de tu brillo.
Tú, con las manos repletas de mis humedades.

Juntos, pusimos el mundo de cabeza, la vida sobre el mundo,
y logramos desafiar la gravedad.


El circo

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Quiero llevarte al circo- me susurró- mientras saboreaba aquel batido de mamey,
“su preferido”, porque dice que le recuerda el color de “mi rosa”, cuando crece, entre sus dientes.
Y aquella madrugada, sin más, lo hizo.
Se contagió con Boccaccerías Habaneras y me raptó a su carpa.
Y hubo fuego, tragado, devorado
y risas encendidas mientras mis dedos jugaban con su contorno
en ese sensible espacio secreto de su anatomía que no puede resistir las payasadas de mi lengua.

Y rugió, como el más fiero león, libre, pero tierno,
cuando al ritmo de mis acrobacias
su sexo quedó al descubierto
tendido en la cuerda floja de mi espalda.

Pero sin dudas
dejó lo mejor para el final
cuando en medio de mi acto de contorsionismo
sacó su sombrero, botó al conejo
y anunciando mi éxtasis
desapareció dentro de mí.


Primer plano

espalda mía

Su primera caricia
fue una imagen
llena de mariposas azules.

Para el primer beso
pintó con acuarela mi espalda
y la convirtió en unicornio.

Su primer abrazo
desafió al calor del sol
y opacó el frío de aquel banco de mármol.

Entonces supe que nuestro primer orgasmo
llegaría mientras jugaba
con las luces del amanecer,
a capturarme dentro de su cámara.


Bola rápida

baseball

Él escribe en azul, ese azul deportivo compartido por tantos.
Yo leo, mientras le recuerdo
deshaciendo sus horas entre las líneas del chat,
confesando que está cansado, dormido,
pero intentando desafiar a los demonios que no quieren que sienta, escriba, se desborde página tras página,
exactamente de la manera que él es: limpio, vibrante, genuino,
aunque no le comprendan.

Él no sabe, ni siquiera imagina,
que mientras sus pupilas se debaten entre la imagen del televisor,
las curvas, los jonrones, las carreras impulsadas,
y la certeza de que el sueño reparador no llegará hasta la madrugada
yo también escribo, de forma febril,
de esa manera que él llama “pitcheo sostenido a 90 millas”


Samba triste

piano

Todavía puedes poner la primera falange
de tus dedos sobre mí
y mis luces se encienden.
Mi carne hirviente aún te busca:
espera que despliegues lentamente la partitura-
con esa calma que electriza-
y me hagas sostenerla para tener mis manos ocupadas,
porque me has prohibido tocarme, a pesar de que sabes que me gusta.

Mientras te corres como agua entre mis muslos,
y me apagas, y me inundas, y me obligas a estar quieta
alguna vez quieta, en este mundo;
me miras, con esos ojos que se disputan con tus labios
mis olas tempestuosas.

Tensas mis cuerdas, las lubricas con cuidado de anticuario,
y sin más auditorio que la lluvia,
los niños gritando en el parque y los ruidos de la avenida,
tomas mi cuerpo
para hacer un homenaje a Eliane Elias,
en plena Calle 54.


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