Archivo de la etiqueta: orgasmos

Veintidós años y una rodilla después,
ella y él
desempolvaron las cartas
y fueron adolescentes.
(Aún se deben el campismo)

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Para colmo (de bienes)

humedad

Y le digo: “Tus manos están húmedas”
Y él responde: “También tú”
Y yo: “No pienso quitarme la ropa”
Y él: “¿Cuál?”

Entonces me mira como si el mundo no existiese,
y para colmo (de bienes) se atreve a preguntarme: “¿Gritas?”


Líneas y palabras

“Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo
lo que me gusta de tu sexo es la boca
lo que me gusta de tu boca es la lengua
lo que me gusta de tu lengua es la palabra” (Cortázar)

luz apagada

-Estaba pensando en escribirle una línea por cada orgasmo.

-¿Y qué pasará cuando se acabe la piel?

-Para eso, tengo otro tipo de pincel…


Quien le dijo…

autoestudio

…que ud. podía interrumpir mi sueño
y raptarme a una sesión de autoestudio
donde sus manos evocan  mis labios
y mis dedos  su lengua.

Quien le dijo eso,
!tenía toda la razón!

 

 


El circo

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Quiero llevarte al circo- me susurró- mientras saboreaba aquel batido de mamey,
“su preferido”, porque dice que le recuerda el color de “mi rosa”, cuando crece, entre sus dientes.
Y aquella madrugada, sin más, lo hizo.
Se contagió con Boccaccerías Habaneras y me raptó a su carpa.
Y hubo fuego, tragado, devorado
y risas encendidas mientras mis dedos jugaban con su contorno
en ese sensible espacio secreto de su anatomía que no puede resistir las payasadas de mi lengua.

Y rugió, como el más fiero león, libre, pero tierno,
cuando al ritmo de mis acrobacias
su sexo quedó al descubierto
tendido en la cuerda floja de mi espalda.

Pero sin dudas
dejó lo mejor para el final
cuando en medio de mi acto de contorsionismo
sacó su sombrero, botó al conejo
y anunciando mi éxtasis
desapareció dentro de mí.


Bisectriz

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No importó que solo dos horas nos separasen del examen de trigonometría:
Justo cuando yo estaba dibujando mi mejor ángulo recto,
él sostuvo mis manos
y se convirtió en mi bisectriz.


Primer plano

espalda mía

Su primera caricia
fue una imagen
llena de mariposas azules.

Para el primer beso
pintó con acuarela mi espalda
y la convirtió en unicornio.

Su primer abrazo
desafió al calor del sol
y opacó el frío de aquel banco de mármol.

Entonces supe que nuestro primer orgasmo
llegaría mientras jugaba
con las luces del amanecer,
a capturarme dentro de su cámara.


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